Artículo publicado en el mes de abril de 2026
Ursula von der Leyen, Presidenta de la UE, ha matizado una
afirmación que sentó mal en Europa, dando por buena la situación fáctica,
la nueva era que inauguró Trump.
No se podía -dijo- mantener las normas obsoletas del Derecho
Internacional y dar la espalda a los hechos.
En la vieja Europa de la Doctrina Wilson y la “paz perpetua” que
mantiene la ONU, esta declaración, suena a funeral por el alma de Grozio
y los creadores del Derecho natural racionalista.
Desde el Tratado de Westfalia, Europa se ha hecho la ilusión de que la
política se guiaba por la pura razón, la educación y la cortesía liberal,
reflejo de la fraternidad universal.
El siglo XX que nos ha proporcionado tanto progreso, bienestar
material y unos intervalos de paz en zonas privilegiadas del planeta, nos
ha legado las guerras más letales y la mayor cantidad de muertos desde
el Neolítico hasta nuestros días.
¿Es ya obsoleto el Derecho Internacional? ¿Qué quiere decir
“obsoleto”?
Obsoleto quiere decir, fuera de la realidad, desusado, que no funciona
en la práctica.
Depende del nivel de la perspectiva con que consideremos la
cuestión.
El Estado de Derecho, las libertades fundamentales, “el habeas
corpus”, todavía son una realidad en la mayor parte de Europa y América.
El problema es hasta cuándo va a durar el “todavía”.
Los demócratas de Estados Unidos prolongan la tradición liberal y
progresista de Occidente, pero hay tres factores que les han puesto fuera
de juego: el terrorismo islámico desde el 11S, las migraciones y el pacto
de todas las guerrillas y los cárteles de la droga contra la democracia
americana, contra la democracia en general.
Entre estos elementos, la droga hace el papel de financiera universal.
¿Qué tiene de malo que los ciudadanos se gobiernen
democráticamente?
¿Existe para los seres humanos un gobierno que proporcione mayor
bienestar que el democrático?
Desde que triunfó el liberalismo con la revolución industrial, el
socialismo repite la respuesta: la democracia formal es universal, pero la
democracia real es para unos pocos.
¿De qué sirve imponer la democracia en Afganistán, si las
costumbres tradicionales son las normas que funcionan de hecho?
Haría falta una Ilustración en cada uno de esos países.
Si las normas democráticas se imponen contra las costumbres, eso
sólo se ha intentado conseguir mediante guerras, lo que evidentemente
contradice los ideales de la democracia que se cumple en el interior de
USA. pero que no funciona en las relaciones internacionales.
Nos hacemos la ilusión de que todo va más o menos bien dentro de
casa, pero en cuanto miramos al exterior sólo la presión económica y la
guerra son las “formas”, habituales de comunicación.
Hay dos modelos de hipocresía política, la del que te controla
cortésmente y la del que lo hace violentamente.
Las democracias fingen, los violentos no engañan, toman en directo
lo que, sin duda, no es suyo.