sábado, 21 de diciembre de 2024

En Belén, no hay “belén”

 Artículo publicado en el periódico Ideal, 17 de diciembre de 2024

Los cristianos de raza árabe que quedan en Palestina son el 1% de la población. Su fuente de ingresos procede de las peregrinaciones, lo que significa que padecen más de un año de hambruna.

Una estudiante palestina que se apoya en una muleta- en la zona hay más palos que accidentes- nos explica, la triste situación de su familia y paisanos. Es un mundo de víctimas, mujeres, niños y los varones todos sospechosos de ser enemigos de su propio estado.

En Belén funcionaba una universidad árabe de orientación cristiana, en condiciones tan difíciles, casi milagrosas. La guerra la hace inviable.

Un muro de varios kms. les separa del territorio judío y para llegar a su lugar de trabajo, los que lo tienen, deben pasar una especie de aduana, con largas esperas mostrando los salvoconductos que día tras día y hora tras hora, les permiten pasar a la “otra parte”.

Esta situación insostenible lleva años de vigencia, unos doce, y la actual guerra la ha pluridimensionado.

Después de rezar el Padre Nuestro en árabe, nuestra estudiante nos pide ayuda y luego monta en la puerta de la iglesia un tenderete con los curiosos objetos que se vendían a los peregrinos en otros tiempos.

La idea de establecer una plataforma distribuidora de belenes de madera de olivo, de cruces y otros objetos del país, parece que ayudaría mucho.

Si no son posibles las peregrinaciones, tal vez sea posible, el movimiento inverso, que ese comercio vital para ellos, se haga circular por todo el mundo cristiano.

Toda esa zona, la Gran Siria y sus poblaciones como Tiro, Beirut, Alepo y Damasco, figuran en los Hechos de los Apóstoles. Allí nació y se expandió el Cristianismo.

La población palestina, tanto cristiana como musulmana, ante un acoso permanente, tiende a dejar los lugares sagrados y buscar su vida fuera de Israel.

Estos cristianos no llegan a 180.000 en Israel mientras que en Jordania alcanzan un cuarto de millón.

En Siria el régimen recién derrocado de Bashar al-Asad, que anteriormente había sido tolerante, destruyó más de cincuenta iglesias.

En Palestina, los cristianos, aunque tolerados en Egipto y emiratos árabes unidos, sufren la hostilidad de árabes y judíos.

Los yihadistas que actualmente gobiernan en Damasco, parece que tienen la intención de establecer un gobierno de transición que podría encabezar el primer ministro anterior. Hasta que se decante la tendencia, los talibanes saludan la victoria como propia.

Oriente Medio con una fragmentación étnica, religiosa, política y económica sólo entiende el lenguaje de la autocracia, como ocurrió durante el Imperio otomano hasta la II Guerra Mundial.

La presencia, primero británica y luego estadounidense fomentó el establecimiento del Estado de Israel, al estilo democrático occidental. También se intentó expandir la democracia en Irak, la Persia del Sha y Afganistán.

El “daño colateral” ha sido la identificación (absurda) de la agresión americana con el Cristianismo.

Esta barbaridad es comprensible en unos pueblos que casi nunca han distinguido entre religión y política.

Tierra Santa espera más que nunca la Tierra prometida: la esperan los judíos con su Mesías guerrero, la esperan los islamistas con la vuelta al califato. Los cristianos, unos mantienen su presencia como mártires, otros miran a cualquier tierra en la que se pueda respirar.

Una babélica situación: turcos contra kurdos, americanos ayudando a los kurdos, los yihadistas en un caos victorioso que sólo puede serenarse con otra dictadura.

Los ejércitos israelíes avanzan por el Líbano y desde los Altos del Golán, van ocupando el sur de Siria.

En Belén, el buey y el asno, no saben qué pensar.

La sostenibilidad del sistema

 Artículo publicado en el periódico Ideal, 13 de diciembre de 2024

Llamo sistema al edificio del Poder político del  Estado y que permite su gobernabilidad con representación de los ciudadanos.  


 



En este constructo cuyo proyecto viene diseñado por la Constitución, hay un requisito previo que no figura en esa ley de leyes: que la mayoría de los ciudadanos -la “pars maior et sanior”- esté deseando que el edificio se levante y funcione.

Este requisito se debe dar en el momento inicial y mantenerse durante el período que discurra, mientras sea sostenible.

Hay otro hecho, esta vez psicosocial, que también acaba siendo determinante:  El sistema debe sobrevivir al cambio generacional: quince o veinte años. De no ser así, aflora un malestar social y político que llamamos “crisis”. Si la crisis se prolonga, lo normal es que se dé un cambio de régimen pacíficamente o no tanto.

En Francia, nuestro primo más cercano, se siguen bastante bien esos requisitos y condiciones.

Tras la II Guerra Mundial, la IV República entró en crisis a los siete años por un factor externo, el fenómeno de la OAS, la revolución de los generales y el establecimiento de la V República con el General De Gaulle que estableció un régimen presidencialista.

Diversos Presidentes le sucedieron hasta llegar al movimiento de los chalecos amarillos y la situación actual en que la extrema izquierda apoya al Centro para evitar la llegada de la extrema derecha, creciente en toda Europa.

Es un momento crucial, porque el malestar social está descontento del sistema y porque la situación económica es inquietante, reflejo sin duda, de la alemana.

En nuestro país, hubo tres períodos en los que las Instituciones se sostuvieron en torno a cuarenta años, lo que aparentemente habla de la sostenibilidad de los respectivos sistemas.

La Restauración de Cánovas restableció la monarquía constitucional y el bipartidismo que no supo resolver el movimiento social. Tanto es así que Alfonso XIII tuvo que echar mano del Ejército y nombrar un Gobierno presidido por Primo de Rivera, que llevaba a su favor acabar con la guerra de Marruecos.

La Dictadura, como también la guerra, son rupturas del continuo político y suelen nacer insostenibles, como ocurrió en este caso y en otros muchos en nuestro siglo XIX.

El sistema de la Restauración era un falso sistema porque las elecciones se veían distorsionadas por el caciquismo y en el otro extremo por el anarquismo libertario.

La gente deseaba un cambio y éste llegó en 1923, con la “Dictablanda”. Ésta, no configuró un nuevo sistema, aunque lo intentó.

La II República nació con la esperanza de construir una democracia definitiva e ilustrada. “No fue posible la paz” que diría Gil Robles, no porque los intelectuales no fueran gente valiosa sino porque no acertaron en conseguir la gobernabilidad.

La guerra civil, la mayor pérdida de vidas, junto a las guerras carlistas, fue además de su dureza, un cambio generacional profundo.

Traumatizados por el desastre, la ciudadanía contenta o descontenta toleró la Dictadura y fue, gracias a la prosperidad que los planes de Estabilización y Desarrollo propiciaron, crearon un deseo común de volver a un régimen “normal” como se decía entonces.

El Régimen fracasó en su intento largo y laborioso de establecer un sistema representativo. Como le dijo Adolfo Suárez a Franco, en el año de su muerte: “La gente está por otra cosa”.

Sinceramente, pienso que vivimos un período de crisis que afecta a todas las instituciones y que tropiezo tras tropiezo, impide la gobernabilidad del país.

No podemos creer que un Partido o una coalición que día tras día, olvida la Constitución, vaya a relajar el malestar social sino más bien a aumentarlo.

Alguien tiene que decirle: “la gente está en otra cosa”

 

sábado, 30 de noviembre de 2024

Inteligencia sin inteligente

 Artículo publicado en el periódico Ideal, noviembre 2024

¿Es posible que haya inteligencia sin una mente inteligente? ¿Cabe que una cosa sobrepase a una persona en capacidad intelectual?

Estas y otras muchas preguntas embarazosas podemos hacernos en relación con el progreso imparable de la IA que ya alcanza un crecimiento exponencial.

Estas cuestiones anticipan a corto plazo el presente y nos hacen vislumbrar el futuro.

En 2017, el campeón del mundo de ajedrez, Gasparov fue derrotado por un superordenador que pensó justamente el tipo de jugadas que no podía prever el adversario y unas combinaciones que llevaban al jaque-mate de modo rápido y sorpresivo.

Otro caso alucinante es el descubrimiento de un antibiótico que vencía todas las resistencias. Llevaban años, los científicos en una investigación convencional, sin éxito.

Los físicos y matemáticos proponen la necesidad de una filosofía de la IA, que valore sus evidentes aspectos positivos y prevea y subsane, los perjudiciales para la humanidad.



Se plantea la urgencia de definir en que consiste la inteligencia, qué denominador común hay entre la inteligencia artificial y la natural, y en qué aspecto una de las dos es deficiente respecto de la otra.

Tenemos por decirlo así, una “máquina” sobre la cabeza que llamamos cerebro y del que conocemos, cada vez más cosas, gracias al scanner y a los ultrasonidos. Con todo, enfermedades como el alzheimer y otras degeneraciones y lesiones cerebrales, presentan más problemas que soluciones. Nuestra información sobre el órgano más complejo y eficaz del universo se refiere a una mínima parte de ese órgano.

Una cosa parece clara: entre el cerebro y un ordenador hay una estructura similar que consiste en una instalación eléctrica formada por millones de neuronas conectadas entre sí por sinapsis, mientras que en un superordenador semejante función lo realiza un sistema de circuitos electrónicos también conectados entre sí.

La novedad está en que los miles de conexiones del cerebro son, en la IA, convertidos en miles de millones con una velocidad de computación no sólo inmensa sino creciente. Estas propiedades del superordenador cuántico, se deben a que no son binarios como ocurre en nuestros ordenadores, sino que la serie de bits que utilizan (que se llaman cubits o bits cuánticos) responden a una serie infinita no compuesta de 1 y 0, sino que cuentan con los infinitos puntos entre 1 y 0.

Se trata de una aplicación práctica de la Teoría del continuo de Dedekind, según la cual entre dos puntos de un continuo siempre hay otro punto.

¿Qué no tiene la IA de momento?

Hay tres capacidades exclusivas de la inteligencia humana: la autoconciencia, las emociones y el sentido del bien y del mal.

No quiere esto decir que la IA sea una creación perversa de los ingenieros, sino que estas deficiencias son comunes a toda herramienta. Un martillo no es bueno ni malo. El bien o el mal pertenece a la persona que lo maneja: clavar clavos o aplastar cráneos.

Hasta donde hemos llegado, la IA no pasa de un útil, muy útil, por cierto, como son todos los demás.

Las proyecciones matemáticas de su progresivo enriquecimiento de capacidades nuevas, afirman y prueban que el progreso de la IA es imparable y que la inteligencia humana pasará a un segundo plano. 

No se trata de comparar ambas inteligencias sino de que la inteligencia humana que sí está dotada de sentido moral, cree comités éticos que subrayen, cómo la herramienta sin control moral acabe siendo más perjudicial que beneficiosa al ser humano.

La IA, no tiene alma, pero habrá que pensar en ponérsela.

 

 

España, la familia y su historia

 Artículo publicado en el periódico Ideal, noviembre 2024


En España en materia de razas, gozamos de una mezcla importante.

Una de las razones es que somos el paso obligado, entre dos continentes.

Un carácter típico de las tribus celtas e iberas fue su amor a la

independencia y su rechazo a toda forma de colonización.

Por aquí ha pasado todo el que se precie de bravo y por aquí se

amansaron todas las etnias menos una, los vándalos que tras saquear la

península asolaron el Magreb, que entonces era una provincia romana, el

granero del Imperio.

Cuando se creó una base social homogénea fue tras dos siglos de

conquistas romanas. Roma no iba sólo con las legiones sino

inmediatamente con su civilización: instituciones, legislación, lengua, etc.

Este factor cultural estabilizó la convivencia, siempre con puntos oscuros

en el Norte, los gallegos, los cántabros y los vascos, tan rebeldes que, en

ocasiones, se suicidaron en masa antes que entregarse como esclavos.



A partir de aquí la masa social hispano-romana que fue

cristianizándose es la materia prima de lo que puede llamase ser español.

La población hispana desde Gades a Tarraco vivían del cultivo de la

tierra y crecieron y se repoblaron, adoptaron la cultura romana salvo la

religión. Las invasiones con sus saqueos y pillaje fueron acontecimientos

episódicos. Tuvimos suerte de que el pueblo germánico más civilizado, se

asentara en la península y se estableciera en el llamado Campus

ghoticus, en torno a Valladolid.



No pasaron de cien mil individuos los que establecieron el reino godo,

lo que explica que étnicamente fueron más bien absorbidos y este

elemento germánico se diluyó.

También las tropas del califato de Bagdad entraron en la península por

Tarifa, unos ocho mil hombres que en una segunda razzía sumaron otros

diez mil.

La decadencia social de la España de Rodrigo, las guerras civiles, etc,

propiciaron que unos pocos extranjeros reforzados por tribus bereberes,

se hicieran con el poder en Córdoba y en Toledo, centros neurálgicos.

La tolerancia inicial de los conquistadores promovió la integración de

la población en la España musulmana, cuya base social y étnica seguía

siendo la hispano-romana, medio islamizada con dos excepciones, la de

los mozárabes, cristianos que conservaron su religión, previo pago de

tributos y el foco de resistencia en la Cordillera cantábrica y los Pirineos.



A pesar de algunas apariencias, la población que superó la

Reconquista, no tenía gran mezcla pues las tierras musulmanas fueron

repobladas con cristianos del Norte. Posteriormente por razones

geopolíticas, moriscos y judíos fueron expulsados

Es cierto que fue una gran pérdida humana pero la amenaza de turcos y

berberiscos fue muy real durante un par de siglos.

El resultado etno-sociológico de este breve recorrido es que, la

Reconquista, devolvió la romanidad y el cristianismo a la sociedad

española mucho más sólida desde entonces.

Hay varios elementos en este cuadro que confrontados con la

actualidad parecen hacer saltar las alarmas.

La situación degradada de la familia y la baja natalidad, la pérdida de la

conciencia de lo español y la caída en picado de la práctica cristiana, nos

retrotraen a la España celtibérica, en continuos conflictos tribales.

En este contexto, la España histórica, parece diluirse en la niebla del

pasado. Las fuerzas centrífugas creen poseer el futuro.

Cuando las hogueras se apagan, quedan rescoldos, cuando las plantas

envejecen, quedan raíces.

Afortunadamente, hay en la España actual fuerzas repobladoras,

movimientos de regeneración cristiana que son una verdadera resistencia

a la pleamar de la agresividad, de los medios y las redes, de los políticos

y el dormitar de la mayoría.

viernes, 1 de noviembre de 2024

La concepción socialista del Derecho

 Artículo publicado en el periódico Ideal, octubre 2024

Los lectores – yo también- no acabamos de asimilar la guerra entre los Poderes del Estado. Llama la atención el conflicto interno entre magistrados y fiscales que nace de la discutida dependencia de éstos del Poder Ejecutivo.




Dejemos de lado las anécdotas que fluyen hora tras hora del periodismo de investigación, de los informes policiales y de los sumarios de los procesos en marcha.

El meollo del asunto, por abreviar y no remontarnos al infinito, se desarrolla en función de dos concepciones del Derecho, una liberal y otra socialista o con mayor precisión, social-comunista.

Paradoja, los lemas de la revolución liberal: libertad, igualdad y fraternidad son los mismos de la concepción socialista.

El socialismo marxista parte de la sencilla idea de que todo el montaje social es una mentira, cargada de ilusión. “Todos los hombres somos iguales”, dicen las éticas y las religiones. Si volvemos los ojos a la realidad social bien palpable, no hay dos personas iguales ni en psicología, ni en género ni económicamente.

Ese desajuste entre la teoría y la práctica social, hace pensar en una injusticia radical, un crimen cósmico que la conciencia honesta se ve impulsada a reparar.

El poder sobre la tierra hizo a nobles y vasallos, el poder sobre las leyes, hizo a ricos y pobres. La clase de los juriconsultos hicieron al Estado burgués para eternizar el dominio del capital sobre el trabajo.

La persona, la propiedad, la legalidad, tienen un significado nada metafísico: persona no es cualquier persona sino el que tiene papeles de la renta, la propiedad es el castillo que compró el que tenía dinero y la legalidad proporciona la seguridad jurídica que garantiza que todo va a permanecer igual.

Partiendo de este credo luminoso, se aclara por qué el socialismo suele ir unido a la corrupción desde las oligarquías post-soviéticas hasta las imitaciones suramericanas. La razón es simple: si los multimillonarios robando al pobre disfrutan de los grandes y pequeños lujos de la vida ¿Por qué no, también nosotros iguales en derechos a ellos? Si allanamos la propiedad, okupamos lo que siempre nos fue negado. Si desviamos fondos públicos y los repartimos a la clientela de los nuestros, redistribuimos la renta de un modo más correcto según la conciencia. ¿Por qué otro igual que yo puede “poner” pisos a su amante y yo no?



La argumentación se refuerza con la realidad de la corrupción de las derechas que, además, es para lucro personal y no para nuestra labor solidaria.

Todo lo simple que pueda parecer este análisis, lo explica todo.

A eso debemos añadir que la revolución liberal, rompió con la moral básica bueno/malo de modo que la apropiación de las tierras del Antiguo Régimen, no fuera ya considerado como robo puesto que ellas eran producto de un robo. Cuando emerja la revolución social, partirá del axioma: “la propiedad es un robo”.

Cuando dice el Sr. Bolaños que “nunca ha sido delito decir la verdad”, manifiesta a las claras que el derecho formal, la legalidad que protege la intimidad, le importa un bledo. Lo que importa a este socialista, no es ni siquiera la eficacia sino el “efecto”.

La Providencia, que no se equivoca, ha permitido que las minorías coaligadas de la izquierda más los independentistas, sostengan por un puñado de votos a este Gobierno.

 Advirtamos:

El mundo está rearmándose, sufriendo una crisis bélica y para-bélica, las derechas crecen y se encierran en sus castillos y aquí puede estallar la “intemerata”

¿Qué pensará la Historia de Pedro Sánchez?

Sospecho que, cuando toque, estaremos en otras cosas.

sábado, 12 de octubre de 2024

La materia del espíritu

 Artículo publicado en el periódico Ideal, octubre 2024

Las estructuras son obra humana pero las propias de la Naturaleza, no

lo son. El juego entre hombre y Naturaleza se llama Historia.

No todos los pueblos tienen historia. Muchas naciones de África y Asia

son confederaciones de tribus, en conflicto interno permanente.

¿Qué es lo que hace que estemos en un país desarrollado y no en un

país medieval o neolítico?

El materialismo piensa que las sociedades evolucionan ellas solas

como si tuvieran un turbo anónimo en su espalda. Argumentan que son

las desigualdades las que, al no poder sostener la contradicción, las

superan, alcanzando mayores índices de estabilidad y progreso.

Hay tres modelos de estados modernos y progresivos: Estados Unidos,

Gran Bretaña y Francia, que ofrecen tres formas de civilización que

acaban resultando estructuras que alcanzan “el mayor bienestar para el

mayor número”.



No hablo de intenciones o ideologías sino de hechos consumados.

La libertad económica, política y la competencia de todos con todos,

han formado a los Estados Unidos. Una vez independientes de los

ingleses, no sin violencia, adquieren una conciencia imperial que les da

unidad y sentido. Los indios, primero, los mejicanos luego y los

españoles de Cuba y Filipinas fueron cayendo ante ese apetito insaciable.

La guerra de Secesión fue un modo peculiar de acabar con el Antiguo

Régimen que como en Europa tiene un profundo sentido económico:

liberar los esclavos para “colocarlos” en las fábricas del Norte.

En España los jornaleros andaluces fueron liberados por la

Desamortización para forzar la emigración a las fábricas de Cataluña. Los

confederados del Sur, en algún sentido guardaban analogía con nuestros

carlistas del Norte.

Gran Bretaña alcanzó la Modernidad a través de las luchas del rey

contra los nobles y la Iglesia. El liberalismo y la revolución industrial llevó

a la fusión de la nobleza con la burguesía por medio de matrimonios

mixtos que facilitaron el cambio después de la Revolución de 1688: un

tipo de estado de transición entre medievalismo y modernidad que llegó

hasta nuestros días.

Francia tomó la vía más rápida: la ocupación de las tierras de los

nobles, la guillotina y a la postre, la formación de un capitalismo en donde

como en todas partes, los jornaleros rurales pasan a ser obreros fabriles.

Todos parecen exactamente iguales ante la ley, pero no en sus cuentas

corrientes ni en la cesta de la compra.

En el resto del mundo, en el Sahel, en Oriente Medio, en Siberia, en el

Sudeste asiático, el progreso, si lo hubiere, se hace a costa de la libertad:

Capitalismo de Estado o Capitalismo de jeques, etc.



La pregunta de por qué hay tres o cuatro mundos tan diferentes, tan

desiguales y sobre todo tan estáticos, merece respuesta.

Pienso que la raíz profunda de los cambios es crear un espacio

geopolítico en el que cada individuo ejerza su libertad e iniciativa.

Sin libertad no hay progreso y sin espíritu no hay libertad.

Por “esprit” no entiendo el refinamiento de los salones y la Corte, como

pensaba Voltaire sino la fuerza de voluntad de una persona bien formada

que está dispuesta a luchar por su vida.

Este espíritu de lucha en un marco de libre competencia, encontró en

Europa el contrapeso justo, gracias al movimiento obrero que convierte la

“fuerza de trabajo” en persona, sujeto de derechos y deberes.

Esta situación de equilibrio, que nos ha dado casi un siglo de paz y

bienestar, toma su raíz del concepto cristiano de libertad y de valoración

del mérito personal. A lo que añadimos la convicción basada en el

Evangelio de que el otro, merece el mismo respeto que yo mismo.

España, la familia y su historia

 Artículo publicado en el periódico ideal, octubre 2024

En España en materia de razas, gozamos de una mezcla importante.

Una de las razones es que somos el paso obligado, entre dos continentes.

Un carácter típico de las tribus celtas e iberas fue su amor a la

independencia y su rechazo a toda forma de colonización.

Por aquí ha pasado todo el que se precie de bravo y por aquí se

amansaron todas las etnias menos una, los vándalos que tras saquear la

península asolaron el Magreb, que entonces era una provincia romana, el

granero del Imperio.




Cuando se creó una base social homogénea fue tras dos siglos de

conquistas romanas. Roma no iba sólo con las legiones sino

inmediatamente con su civilización: instituciones, legislación, lengua, etc.

Este factor cultural estabilizó la convivencia, siempre con puntos oscuros

en el Norte, los gallegos, los cántabros y los vascos, tan rebeldes que, en

ocasiones, se suicidaron en masa antes que entregarse como esclavos.

A partir de aquí la masa social hispano-romana que fue

cristianizándose es la materia prima de lo que puede llamase ser español.

La población hispana desde Gades a Tarraco vivían del cultivo de la

tierra y crecieron y se repoblaron, adoptaron la cultura romana salvo la

religión. Las invasiones con sus saqueos y pillaje fueron acontecimientos

episódicos. Tuvimos suerte de que el pueblo germánico más civilizado, se

asentara en la península y se estableciera en el llamado Campus

ghoticus, en torno a Valladolid.

No pasaron de cien mil individuos los que establecieron el reino godo,

lo que explica que étnicamente fueron más bien absorbidos y este

elemento germánico se diluyó.

También las tropas del califato de Bagdad entraron en la península por

Tarifa, unos ocho mil hombres que en una segunda razzía sumaron otros

diez mil.

La decadencia social de la España de Rodrigo, las guerras civiles, etc,

propiciaron que unos pocos extranjeros reforzados por tribus bereberes,

se hicieran con el poder en Córdoba y en Toledo, centros neurálgicos.

La tolerancia inicial de los conquistadores promovió la integración de

la población en la España musulmana, cuya base social y étnica seguía

siendo la hispano-romana, medio islamizada con dos excepciones, la de

los mozárabes, cristianos que conservaron su religión, previo pago de

tributos y el foco de resistencia en la Cordillera cantábrica y los Pirineos.



A pesar de algunas apariencias, la población que superó la

Reconquista, no tenía gran mezcla pues las tierras musulmanas fueron

repobladas con cristianos del Norte. Posteriormente por razones

geopolíticas, moriscos y judíos fueron expulsados

Es cierto que fue una gran pérdida humana pero la amenaza de turcos y

berberiscos fue muy real durante un par de siglos.

El resultado etno-sociológico de este breve recorrido es que, la

Reconquista, devolvió la romanidad y el cristianismo a la sociedad

española mucho más sólida desde entonces.

Hay varios elementos en este cuadro que confrontados con la

actualidad parecen hacer saltar las alarmas.

La situación degradada de la familia y la baja natalidad, la pérdida de la

conciencia de lo español y la caída en picado de la práctica cristiana, nos

retrotraen a la España celtibérica, en continuos conflictos tribales.

En este contexto, la España histórica, parece diluirse en la niebla del

pasado. Las fuerzas centrífugas creen poseer el futuro.

Cuando las hogueras se apagan, quedan rescoldos, cuando las plantas

envejecen, quedan raíces.

Afortunadamente, hay en la España actual fuerzas repobladoras,

movimientos de regeneración cristiana que son una verdadera resistencia

a la pleamar de la agresividad, de los medios y las redes, de los políticos

y el dormitar de la mayoría.

domingo, 22 de septiembre de 2024

La cabeza del corazón

 Artículo publicado en el periódico Ideal, septiembre 2024


La migración no cesa. Como un manantial de vida, como un manantial

de muerte. Los espectadores contemplan el espectáculo desde un asiento

preferente: el mirador acaramelado de la sociedad del bienestar.

Lo positivo está en que todos queremos una solución urgente, que

resuelva el problema en su raíz.



A la hora de decidir, el corazón de aquellos que todavía lo tienen,

piensan en la apertura de fronteras, en el acogimiento y en la solidaridad.

Los que temen una invasión de razas y culturas distintas con costumbres

desconocidas, sienten pánico y optan por la expulsión pura y simple.

Estamos ante gente que prefieren morir en el Océano que vivir en la

miseria, las epidemias, las guerras, o sea el apocalipsis perfecto, sólo una

salida: Europa.

Las migraciones masivas que han hecho historia y que han variado su

curso sin posible vuelta atrás, se pueden consultar en cualquier atlas

histórico: romanos, bárbaros, normandos, musulmanes, sin contar

aquella originaria migración del Homo sapiens desde el Sur de África

hasta Asia, pasando por Palestina. Los mongoles, los turcos. Todos han

sido invadidos y todos han sido invasores.


(Fuente: wikipedia, https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Migraci%C3%B3n_humana_fuera_de_%C3%81frica_mapa_ADN_gen%C3%A9tico.png)

Hubo momentos felices en que una reacción decidida consiguió

detener las mareas humanas, los griegos detuvieron a los persas.

Bizancio resistió mal que bien más de mil años a bárbaros y musulmanes.

Esta capacidad de resistir el vendaval migratorio, es fruto de una síntesis

de espíritu y táctica porque en general los persas eran una masa

aplastante y los griegos una minoría. Lo mismo los bizantinos frente a los

turcos.

Sabemos lo que podemos hacer por las bravas: nos lo muestra la

actitud exterminadora de Israel en Gaza y Cisjordania. Una solución final

del problema por la vía de la aniquilación.

Un cristiano no puede decir o pensar lo que Trump: “Dejar a Netanyahu

acabar su trabajo”.

¿Qué cabe hacer ahora?

Las devoluciones masivas no sirven porque los que vinieron volverán

indefectiblemente. Nadie espera que expulsando narcotraficantes se

resuelva el problema de la droga.

Los planes de una estrategia circular que ha tenido éxito en la campaña

de la fresa o de los trabajadores marroquíes que tras su trabajo en Europa

regresan cada temporada a su país, tampoco es solución por la diferencia

esencial entre Marruecos y los países del Sahel en guerra permanente

contra el yihadismo.

La gente de Mali, Níger, Senegal viven en la nada y desean no sólo

salvarse en Europa sino ser europeos, encontrar un hueco de

supervivencia.

Europa está encaminándose hacia una política de expulsión sino a algo

peor: resolver la migración por el hambre. Nosotros somos incapaces de

tomar estos caminos que generarán odio, venganza y un estado

permanente de desasosiego. Tenemos el ejemplo en Israel con la lenta,

pero eficaz instalación de los judíos que han creado un estado

permanente de odio contra los árabes. Una situación única en la historia

pues los judíos, en otros tiempos, han colaborado con los árabes, en

España, el Magreb y en Oriente Medio.

Hay que evitar el bucle creado de migración, expulsión y vuelta a llegar

a nuestras costas.


Hay que racionalizar el corazón mediante planes inteligentes de

integración, acogida y educación. Las personas que nos llegan no son la

gente más pobre sino aquellos que sus familias pueden pagar su viaje.

En muchos casos gente universitaria y cualificada.

Es necesario sacar partido de este destino inexorable y visualizarlo

como Providencia.

martes, 27 de agosto de 2024

Millones como corderos

 Artículo publicado por el periódico ideal, agosto 2024


Desde enero último, han entrado sólo en Canarias 31.000 personas a lo que se

suman los que llegan desde Marruecos, Ceuta y Levante, desde Argelia.

Sabemos la historia de cada uno y básicamente se reduce a que son enviados

por sus familias para abrirse paso en Europa.



Tras ellos quedan detrás mil quinientos millones de habitantes, el doble de la

población europea.

Los países que rodean a Israel, tienen una renta per cápita que no alcanza a

3.000 dólares, diez veces menos que Tel-Aviv.

África empeora estas cifras, por debajo.

Estas gentes se juegan la vida por sus familias y por ellos mismos. Son

trabajadores, algunos cualificados y se suelen integrar.

Son gente que necesitan de todo, alimento, vestido, trabajo, alojamiento y

educación.

En Europa, los Juegos Olímpicos, el turismo internacional, los hoteles de lujo,

son vistos desde el móvil por todos ellos desde cualquier lugar del planeta.

Cuando no se tiene ni agua potable, ni lo más elemental, techo, cobijo, lo raro

es que no hayan despertado antes del letargo.

Esto no es una invasión sino un acercarse a la mesa de los ricos, o sea

nosotros, por si caen unas migajas.

Esta situación expresa escandalosamente no la desigualdad entre los

hombres que de suyo no tiene que ser malo, sino la cerrazón de las conciencias

que no responde al necesitado.



Es evidente que no es una llamada a los particulares que no pueden afrontar

esta cuestión, ni siquiera al Gobierno español que como todos los países del

flanco sur están siendo desbordados. Es una llamada a la Unión Europea que, si

no da una respuesta coordinada a este asunto, dudo que subsista como tal.

Las perspectivas en la frontera de USA con México, es similar. El tratamiento

de esta cuestión por demócratas y republicanos tiene una diferencia de grado.

Esencialmente la misma.

El Papa Francisco repite insistentemente el mismo mensaje. Es una voz que

resuena en un salón vacío.

La hambruna, las epidemias, las necesidades educativas, incluso parte de los

efectos nocivos del cambio climático, tienen solución, pues, aunque sean en

muchos casos, problemas históricos y estructurales, son en el fondo problemas

de organización. Tenemos las armas y la tecnología para eliminar el hambre,

llevar agua potable al Sahel, vacunas para remediar las infecciones que

tradicionalmente diezman la población.


Ellos aportan también la mano de obra que precisa nuestra economía

envejecida. Son gente que sólo pide trabajar, ahora, cuando multitud de empleos

no son cubiertos, en hostelería y en la construcción.

Tenemos problema de paro. No tiene sentido que tengamos el triple de paro

que Portugal. Nuestro paro tiene mucho de psicosocial.

Hay mucha economía sumergida, mucho dinero que viene de la droga y la

trata de personas y un desajuste en el mercado laboral entre la oferta y la

demanda. Suma y sigue con las estadísticas trucadas.

Son los problemas de los países ricos.

La Unión Europea tiene que tomar cartas en el asunto, desde ya, No es

posible resolver el problema por los países de modo unilateral. Tenemos sobre

todo capacidad de gestión económica y tecnologías, sólo falta la voluntad

política.

¿Dónde está tu hermano? Nos dirán y `posiblemente respondamos ¿Acaso

soy yo el guardián de mi hermano?

martes, 6 de agosto de 2024

Dictaduras alternativas

 Artículo publicado n l periódico Ideal, agosto 2024


La JEC de Venezuela ha validado la “victoria” de Maduro porque no es

más que un negociado de la Dictadura.



Existen formalmente los tres poderes, una Constitución y un TC. Pero

se trata de meros formalismos.

¿Qué es una dictadura?

Una definición académica, en el mundo actual, iría en la línea de la

concentración de los poderes del estado en una sola persona o equipo.

La consecuencia inmediata cuando esto ocurre es que los cargos

públicos son nombrados unilateralmente por el poder. Se crea así un

tejido clientelar en el que el que manda, por instinto de supervivencia,

trata de extender su “espacio vital” mediante nombramientos de personas

afines que, al deberlo todo al Poder, también por instinto de

supervivencia, se convierten en las columnas y ladrillos del sistema.

Entre las dictaduras hay diferencias de cantidad y cualidad. Estas

diferencias dependen de la coyuntura respectiva.

En los estados dictatoriales los hay que se presentan como

democráticos y guardan todas las formas de la democracia liberal. Un

ejemplo es Israel o Venezuela.

¿Cómo saber dónde uno se encuentra?

Un método que falla pocas veces, está en observar la mirada del que

revisa tu pasaporte. Si fija la vista en tus ojos, no baja la mirada y te

obliga a recoger el documento que se le ha caído a él, tienes muchas

posibilidades de estar en un régimen dictatorial.

Hay como en todo, variantes.

En ocasiones, cuando te revisan el pasaporte, no te miran a los ojos,

bajan la mirada y te llevan de aquí para allá como si fueras una cosa.

En los estados totalitarios o autocracias, la población civil, nacional o

extranjera, se divide en dos clases que se definen con claridad meridiana:

los afectos al poder y los desafectos.

Ser afecto al poder, en ocasiones se distinguen incluso por la ropa que

llevas: Unos visten de progresistas con peinados inconfundibles y otros

de pequeños burgueses.

Esa mínima diferencia puede hacerte sospechoso y empezar un

itinerario del aeropuerto a la comisaría, de la comisaría al calabozo y si no

hay nada de que acusarte, te suelen devolver a tu país.



En la UE entre ser ciudadano o ser extra-europeo, el trato varía

totalmente. Si eres africano o asiático, ponen todo tipo de dificultades,

llegando fácilmente a la violencia sin distinción de género, edad o raza.

El turismo suaviza las formas, siempre que la pinta del turista no sea

algo estrafalaria.

La Dictadura es una máquina que, a veces, trabaja en nombre de la

Humanidad, sacrifica todo por el colectivo, pero las personas concretas

son solamente “masa” que sirve para elevar ambones y tarimas.

En alguna medida, la burocracia moderna que en nuestro país se gestó

en el siglo de Oro, es un concepto opuesto al de democracia. Felipe II y

luego Felipe V, establecieron entre el pueblo y el rey, una muralla de

papel, semejante a la que ahora mismo agobia al ciudadano.

La era digital y lo que se ve venir de la IA, hace del pueblo una grey de

hombres y mujeres controlados, vigilados, pesados y medidos.

La recaudación fiscal es una de las razones más poderosas que

mueven esa máquina sin conciencia, enemiga de la Humanidad.

Añadamos las relaciones boca a boca que van estableciendo la red

clientelar de cada ciudadano con el padrino, que vive de sus clientes

como hicieron Cervantes, Lope, Góngora y Quevedo, que vivieron de los

suyos.

martes, 30 de julio de 2024

Móviles y fuerza creativa

 Artículo publicado en el periódico Ideal, julio 2024


Es difícil poner puertas al campo y límites a los móviles. El llamado

progresismo intenta resolver todos los problemas, especialmente los

educativos, con cataratas legislativas que lavan la imagen de quienes

están convencidos de que “hecha la ley hecha la trampa”.

El móvil es una ventana al mundo o, mejor dicho, a casi todos los

mundos, salvo uno, el de la creatividad. Es tanto y tan atractivo lo que

nos ofrece en todos los temas, tanta la velocidad de comunicación que

nos facilita, que hace falta tener muy claro lo que uno espera de la vida

para no sumergirse en los mundos que han creado otros con el fin de

atraernos y consumirnos como usuarios. Algo así, hace la araña con el

insecto en su tela.



Manejar el móvil como manejar un avión requiere, salvando las

distancias, mucha práctica, y cualidades morales de serenidad, equilibrio

y cautela que es más propio de los pilotos que de lo adolecentes y menos

de los niños.

La tecnología digital, desde una sencilla Tablet a los superordenadores

de la IA, presupone para su uso feliz, el ejercicio de la libertad.

Aunque parezca extraño decirlo, la IA es un resultado de la libertad

creativa de millones de colaboradores, o de un escaneo por todas las

bibliotecas del mundo y una sabia combinación ordenada, pues para eso

están los ordenadores: de una materia prima que no serviría de nada si

pareciera un gazpacho.

Todas las bibliotecas, todas las películas, toda la música, los videos y

sin otra pausa, que la que le des, pinchando la tecla correspondiente.

Una maravilla.

Olvidándose del “prohibido prohibir”, la progresía, en ese caso, en

consenso con la tradición, se ha propuesto poner difícil el acceso al

móvil, para permitir que los chicos tengan tiempo para estudiar lo que

toca.

Es fácil construir aplicaciones que filtren contenidos y por módico

precio, facilitar a los padres o, a la comisaría del distrito, información

sobre lo que ven sus hijos o si están en clase o haciendo pipí. También

vale para evitar que los niños entren en chat GPT para contestar sus

exámenes.

La ley es un sucedáneo de la virtud como la metadona de la heroína.


La democracia, tal como la pensó Spinoza, tiene como fundamento

mantener el orden social a falta de la virtud de los ciudadanos. Se

sospecha que el ciudadano en general es un delincuente y por eso

existen leyes.

Partiendo del principio de que donde no hay libertad, no hay

humanidad, mi opinión es que el mayor objetivo de la educación no es

acumular datos sino formar personas. Las máquinas hacen muy bien su

función de acumular.

La libertad, sin embargo, está en la interpretación.

Estimular la creatividad en nombre de la libertad, ese debiera ser el

objetivo.

Formar personas es crear hábitos, pues la repetición inteligente de

actividades como el mismo deporte, la música o los idiomas, hace buenos

músicos, deportistas y profesionales.

Los métodos educativos han evolucionado para bien en muchos

aspectos: el trabajo en equipo, la participación, el anti-dogmatismo y

hasta la supresión de la tarima.

En ese espacio de libertad de estos métodos, hay algunas fisuras

graves: el desprecio de la memoria que permite orientarse en el mundo, la

ausencia de modelos ejemplares, haciendo del profesor, un burócrata. A

eso, hay que añadir el mundo digital que favorece el aprendizaje

subrogado casi tanto, como lo estorba.

domingo, 30 de junio de 2024

El “relato” del bien y del mal

 Artículo publicado en el periódico Ideal, junio 2024

“Hay que ganar el relato” dice el Gran Fiscal. Como si se tratase de

ganar el Premio Planeta. La diferencia es que los premios literarios se

establecen para seleccionar buenos escritores, promocionarlos y

probablemente vender muchos ejemplares. A la vez, elevar el nivel

cultural de la población.



La ideología ha encontrado en el relato, que es un fragmento de la caja

de herramientas de los demagogos, un nuevo sentido.

Del mismo modo que cambiar el nombre de las cosas puede significar

cambiar las cosas mismas, cambiar el relato puede suponer cambiar la

opinión de las gentes, ganar unas elecciones y a la larga, cambiar la

historia. Voltaire mismo definía la opinión como el “motor de la historia”.

Un relato puede ser un “flash new”, o un simple correo electrónico, o

una foto en Instagram o un programa electoral confeccionado, de

antemano, para que no se cumpla.

En la realidad verdadera, se siembra lo ficticio o lo probable o lo

simplemente posible con la intención de que la opinión interprete lo real

como falso y lo falso como real.

La propaganda política y sobre todo la bélica que, a veces es capaz de

cambiar el curso de las guerras, es tan antigua como el mundo. Si en la

guerra se entiende como una estratagema menos cruenta que otras, en

política, no suele acabar en sangre y muchos la rebajarían a una mentira

más o menos piadosa.

El relato es, a veces, no más de un gesto o un guiño o una frase cuyo

objetivo es “desmontar” al adversario, quitarle fuerza, “matarlo” ante la

opinión.

En ocasiones, una imagen que mueve emociones es el mejor relato que

permite dar valor general a la anécdota y hacerla más eficaz.

Aparecen imágenes de fosas comunes, de las que por desgracia son

abundantes en la piel de toro desde la Prehistoria. Recuerdo una en

especial: una calavera infantil con un agujero de bala en el cráneo. Se

presenta en el marco de un relato cuyo objetivo es mostrar lo malos que

son los otros que hicieron tal crimen.

Todos saben, aunque no quieran saber, que la península está

sembrada de tales fosas, de tales cadáveres en todos los ángulos de

nuestra geografía y de nuestra historia, saben de las barbaridades que

hicieron, los franceses y los guerrilleros de nuestra Independencia,

carlistas y liberales, moderados y exaltados, rojos y azules.


En estas condiciones, ¿Qué significado tienen las memorias históricas,

democráticas o patrióticas?

Son relatos unilaterales de cómo le fue a cada cual en las guerras. Su

función es prolongarlas psicológicamente, para “demostrar” la

superioridad moral de los autores del relato.

En cualquier caso, lo sensato, es mejor enterrar que desenterrar el

relato si quiera por piedad patria.

Otra forma dinámica de relato institucionalizado es el anuncio de

establecer un Ministerio de la Verdad con su policía que persiga el bulo,

las noticias falsas y la desinformación.

Lo más llamativo del proyecto, es el mismo nombre. El Estado se

arroga el poder de reglamentar qué es “verdad” y reprimir a todo aquel

que no encaje con el molde.

Cosas parecidas se han hecho en todas partes-recordemos el Pravda

de Moscú- pero el franquismo fue más moderado en este punto.

Hay tres símbolos que en mi ingenua opinión representan tres formas

de la política: La dictadura, el garrote; la monarquía, el cetro y la

demagogia el relato.

Democracia formal, democracia “real”

 Artículo publicado en el periódico Ideal, junio 2024


La democracia fue posible gracias a la aparición de ciudades-estado.

Eran frecuentes en las costas mediterráneas, donde el tráfico comercial,

requirió una administración de los ciudadanos por sí mismos y fue

anterior a los griegos. La base económica que la hacía posible es la mano

de obra esclava.




La esclavitud era considerada como un hecho normal y avalado por las

leyes. Las razones por las que un esclavo se constituía como tal, era el

impago de deudas o por pertenecer a los vencidos en una guerra e

incluso por ofrecerse a un señor como esclavo por no poder alimentarse

ni trabajar.

El estado permanente de violencia en la Roma en el siglo II y luego en

la Alta Edad Media, obligó progresivamente a establecer el régimen feudal

por el cual los señores juraban fidelidad a otros señores más poderosos y

los pequeños jornaleros se sometían a alguien más fuerte que ellos.

Todos juntos formaban una pirámide de poder, en donde curiosamente,

el poder era más débil en la cúpula de la pirámide y el señor formalmente

menos poderoso es el que ejercía el poder con mayor eficacia.

Este sistema de autodefensa social, política y militar, se mantuvo hasta

el siglo XI-XII y se deterioró y liquidó en Occidente, aunque en Rusia

funcionó hasta el siglo XIX.

El surgimiento de los estados nacionales, concentró el poder en lo alto

de la pirámide, a lo que debe sumarse la aparición del dinero como fuente

de poder procedente sobre todo del comercio con Oriente. Estos hechos

propiciaron el aumento de la población, mayor prosperidad, nacimiento

de las ciudades con sus ayuntamientos, sus catedrales y universidades

que eran como focos de autodeterminación en una sociedad todavía

apoyada en la fuerza militar de los nobles, a quienes el rey otorgó

grandes tierras en pago de sus servicios de guerra.

La pirámide-lo que se llama el “Antiguo Régimen”- se vino abajo, no

por enemigos externos sino por movimientos internos, dentro de los

cuales destacaban los juristas, los filósofos, los hugonotes, los

jansenistas y como contrapunto, los jesuitas.

Frente a la fuerza de los hechos, la historia y la tradición se levanta la

fuerza del Derecho y las Leyes cuyos pilares son: la igualdad, la libertad y

la humanidad (fraternidad).


El Estado de Derecho trata de fundamentar estos “desiderátum” en la

Declaración de Derechos Humanos (individuales), separación de poderes

y principio de legalidad (nadie puede ser juzgado sin una ley previa a los

hechos)

Este Nuevo Régimen se plasmó por primera vez en los Estados Unidos

y luego en Francia y en los países sometidos por Napoleón.

El liberalismo de la época presuponía que el ciudadano con derecho a

voto debía ser “ilustrado”, lo que iba unido a un nivel de renta. Quedaban

excluido el 90% de la población.

Se era progresista porque se podía votar y en la medida que crecía la

renta, los progresistas eran conservadores y los que querían elevar su

nivel se llamaron demócratas (o moderados y exaltados en España)

Los demócratas, pasaron a republicanos que tenían en frente a los

moderados antiguos que ya eran conservadores y preferían la monarquía.

Este juego de fuerzas (delante-detrás-delante) ha llegado hasta

nuestros días.

Estos, nuestros días, recuerdan lo que Víctor Hugo describe con gran

estilo en “El 93”: los panaderos valen como generales y los generales

como panaderos, aludiendo a los cambios sociales ocurridos en aquella

Revolución. Lo vimos aquí en nuestra guerra civil y aun mucho después.

La democracia que se escribe en los papeles, es la democracia formal

que siempre encuentra su opuesto en la democracia de los intereses, la

democracia material que algunos llaman “real”.

El Estado de Derecho dobla su rodilla ante los republicanos y ahora

sólo cabe esperar ante quien doblarán la rodilla, estos últimos.

sábado, 1 de junio de 2024

El actor en escena

 Artículo publicado en el periódico Ideal, junio 2024

Convencido de que este país es un enfermo sentimental, Pedro, con

la frialdad de quien maneja los tiempos, se ha inventado un curioso

protocolo: comunica al Rey que se lo va a pensar, se hunde en la

meditación, vuelve a informar al Rey de lo que ha decidido y por último

difunde un comunicado en los medios que no se va y que todo será como

antes, pero con una gran fuerza moral.

Es fácil entender que en el desenvolvimiento de este protocolo hay un

componente escénico importante. No es fruto de su retiro, sino una de

tantas estrategias de supervivencia según reza su propio manual.



Ese paseíllo de la Moncloa a la Zarzuela y viceversa, tiene la función de

crear un estado psicológico de alarma semejante al que forzó durante la

pandemia, teniendo al país en vilo ante una decisión transcendental. Y

vuelta a lo mismo, como si los cinco días no hubieran existido.

Es jugar con el Rey, con la prensa, con los ciudadanos, tenidos

también por sentimentales y banales.

Pero Sánchez dirige la orquestina y los músicos palmean

convincentemente, aunque los instrumentos no suenan, porque los

ministros no están en sus despachos sino en la sede esperando con

ansiedad que decide el líder, de cuya decisión dependen sus nóminas.

“No vale la pena seguir en medio del fango”-dice, pero en la realidad el

héroe sigue en medio del fango para abanderar una campaña de

regeneración moral.

“Feijoo es el único español que no quiere ser Presidente del Gobierno”

Y soltó una carcajada con tantos matices, que merece un análisis

psicológico de expertos.

Ya sabemos que Sánchez sí quiere serlo, pero a cualquier precio. Lo ha

dicho él mismo y lo evidencia a diario.

Tras el asalto al cielo, como Sísifo, vuelve al suelo a desenredar el

nudo gordiano que él mismo ha anudado y que tal vez como Alejandro,

corte a golpe de sable.

El laberinto que ha construido no tiene fácil arreglo porque los

crucigramas y laberintos, si son buenos, están hechos para que no los

resuelva el más listo del lugar.

Así, por ejemplo, las frecuentes giras para alcanzar el favor de los

gobernantes occidentales, no le han servido ni para propaganda puesto

que le han ignorado, salvo la felicitación de Hamas.


Los medios occidentales, tanto de USA como de Europa, no le dicen

nada bonito y tiene asegurada la inquina judía como la de Irán y Argelia

por su cambio, nunca explicado, de la política española en el Sahara.

¿Cómo manejará la amnistía?

En el tema del constitucionalismo, Sánchez tiene que amnistiar para

continuar. Para el manejo de la imagen y las formas, empleará todo tipo

de interpretaciones que los palmeros de turno aplaudirán como

“jurídicamente impecables”.

Quedan los jueces y periodistas. Queda el giro conservador en Europa,

quedan las elecciones norteamericanas, queda el paro y la Deuda, apenas

camufladas, queda Rusia de la que al parecer somos enemigos.

Desde el punto de vista del socialismo que recurre al populismo como

último recurso para salvar los muebles, “los expertos” como Tezanos

deben saber sobradamente que no estamos ya en el siglo XIX y que ya no

hay, gracias a Dios, obreros hambrientos y explotados minados por la

tuberculosis.

A pesar del retroceso de las dos últimas crisis económicas, el signo de

nuestro tiempo es: el móvil, la tarjeta de crédito, el coche eléctrico y el

patín.

El socialismo tradicional carece de masas como vimos en las últimas

manifestaciones.

Ofende, sin embargo, a nuestro honor e inteligencia que nos tomen por

tontos.

LAS LEYES DE LA POLARIZACIÓN

 Artículo publicado en l periódico Ideal, junio 2024

La inercia, la atracción y repulsión y la acción-reacción, son leyes de la

mecánica de Newton que, salvando el principio del libre albedrío, a veces,

parecen atravesar los acontecimientos.

Existen sociólogos como Luhman que dicen sentir al analizar un

conflicto bélico que están ante un complejo de reacciones químicas. El

libre albedrío personal no está en juego, pero en ciertas situaciones los

individuos ven como los acontecimientos les desbordan. No hace falta

irse a las guerras sino en el contexto económico, la oferta y la demanda

escapan del control del individuo medio e incluso del Estado

Es frecuente que cuando el mercado salta de sus límites, un sector

quiere intervenir el mercado y esto en direcciones contrapuestas, pero

con un denominador común.




Unos quieren suprimir el mercado, otros regularlo, intervenirlo. No sólo

por razones ideológicas, a modo de prejuicio sino porque si no hay oferta

de un producto, los precios suben. También suben si hay exceso de

demanda.

El individuo en su pequeño mundo puede evitar, aunque no siempre,

los efectos perversos de estos cambios mediante el ahorro, el control de

gastos e inversiones, etc.

La macroeconomía no la controlan ni los individuos ni el Estado. Hoy

en día, los Estados tienen en las multinacionales, la medida de su zapato.

¿Cómo nacen y se desarrollan la extrema derecha y la extrema

izquierda?

Ambos polos, positivo y negativo. Ambos se repelen porque lo esencial

de su configuración no es el par derecha-izquierda sino el denominador

común, extremosidad.

Los extremos nacen, en mi opinión, del colapso del Estado. Esta

situación desencadena la aparición de blancos, rojos o azules.

El vacío de poder y la impotencia del Estado, da lugar al estado fallido,

cuyo espacio lo ocupan las bandas de pandilleros o de mafias. También

se puede decir que al vacío de poder le sucede irremisiblemente el caos.

El caos político-social es invivible y los individuos sólo pueden

defenderse a sí mismos o agruparse con otras familias afines, con la

intención de restaurar el orden.

Ejemplos de estos movimientos los tenemos en Sudamérica y África,

desgraciadamente. Haití, un caso “de libro”.


En estas situaciones, la negociación o el pacto son muy difíciles y los

restauradores del orden tienen prisa. No creen que quepa otra solución

que la acción directa, sin mediaciones

La acción directa es otro rasgo común a los polos extremos.

Pero ¿Por qué los polos son dos y no múltiples y por qué si son

múltiples suele acabar el enfrentamiento, entre dos polos, difícilmente

reconciliables?

Los extremos se demonizan mutuamente o algo igualmente peligroso,

monopolizan la verdad absoluta de su causa y demonizan al otro sin

restricciones.

De un modo análogo a lo que ocurre en las pandillas, el individuo

queda preso en el espacio que le asignan estas leyes. Acaba en defensa

propia o de su familia, a adaptarse o entrar en la “resistencia”.

¿Cómo evitar la polarización?

Aparentemente los individuos como tales no son responsables y sólo

padecen los hechos de gran alcance histórico, social, económico.

Pueden, sin embargo, calibrar que la vida es buena y la muerte, mala.

En esto no cabe duda y evitar en lo posible las causas de la polarización.

El estado es un valor que protege la vida y es peor su vacío.

Promover la vida en todas sus dimensiones, repudiar la guerra, vetar la

acción directa, saltándose las formalidades constitucionales que son el

colchón que aleja la polarización.

Desconfiar de las ideologías que tienden a pensar que la fuerza

resuelve lo que la inteligencia no pudo resolver.

Y arreglar lo próximo, antes que lo lejano.