Artículo publicado por el periódico Ideal de Granada, 22 de abril de 2018

Dada la violencia de esta guerra de exterminio mediante
testaferros, cabe replantear los conceptos de evolución histórica y su relación
con las revoluciones y los golpes de estado.
Todo golpe de estado - no un simple amotinamiento - conlleva
virtualmente una revolución y ésta distorsiona los parámetros de todo el
contexto mundial en una época de globalización. Es el efecto mariposa en
geopolítica.
Una bravata puede ser un calentamiento puntual o no. Si
Corea del Norte traspasa siquiera sea retóricamente los límites, toda la zona:
Corea del Sur, Japón y Filipinas, tiemblan. Como la opción de todo o nada es la
peor de las opciones, entra en juego China, la potencia hegemónica y Kim,
enmudece en pocas horas.

Ciento y un año después de la Revolución rusa, la situación
mundial ha evolucionado tanto que una revolución social armada o no, de gran
alcance, una alta traición con pelos y señales
tampoco es factible. Todo depende de los que diseñan el eje global de
coordenadas.
¿Qué es hoy una revolución o un golpe de estado? Un continuo
“amagar”, un hacer como si, meramente simbólico. Si el amago avanza y los más
poderosos ceden, el símbolo se convierte en aquello que simboliza: un estado
real.
Es el método que utilizó Rusia en el Este de Ucrania, lo que
trabajó Eslovenia para independizarse de la antigua Yugoeslavia.
La revolución como corte o ruptura de la continuidad, deja
paso al proceso revolucionario de largo recorrido y en donde los frentes se
estabilizan y la victoria sonreirá al que más aguante.
Los grandes iconos: el zar, el califato, el Imperio, la
Doctrina Monroe, “América para los americanos”, están ahí pero el icono se administra
en dosis políticamente correctas según convenga.
El Cristianismo, materialmente hablando ya no existe. Los
cristianos,, naturalmente perseguidos, son lo que existen. Una minoría
descartada, como el polvillo que resta cuando se pulen los diamantes, polvo de
estrellas teñidas de sangre.
Todo muy meditado, muy atado y bien atado, donde las
máscaras funcionan de manera impensable.
Si tú pareces lo que no eres, yo negocio contigo porque también
soy lo que no parezco. La etapa de la acción directa se da en casos raros y
extremos como en Venezuela, un golpe de Estado desde el mismo estado a la
antigua usanza. Un método que en tono menor, empleó Endorgan en Turquía.
También es frecuente, desgraciadamente, en países centroafricanos.
¿Quis prodest? ¿A quién beneficia? La pequeña mariposa mueve
su ala pudorosamente, como una comedida
damisela inglesa del siglo XIX, y la
Unión Europea salta en cien pedazos.
Una Europa pulverizada es un panorama motivador, justo para
quienes son las cabezas pensantes que tras sus testaferros, aspiran a ampliar
sus áreas de influencia.
¿Aislacionismo? ¿Proteccionismo? Retirarán las tropas para
buscarles mejor destino. Quizá para fortalecer las fronteras del Este de Europa
que se estremecen porque la Europa de la que forman parte depende de la
contribución determinante de los Estados Unidos. De modo semejante la NATO
desde sus bases en Turquía, apoyaría la política rusa en el Cáucaso,
apuntalando las autonomías rusas frente a los países musulmanes donde anidan.
El mundo al revés.

El monarca alauita se ha divorciado de su mujer, le ha dado
un vuelco el corazón. El americano “aislacionista” le respalda porque si cae
Marruecos, pasamos a mayores.
Francisco nos va a hablar de la llamada universal a la
santidad en el mundo contemporáneo, en este mundo laberíntico y endiablado.
Nadie espera cambios espectaculares porque hacer que caigan las máscaras, es
cuestión de mojarse y de paciencia.
El gran tema es el del perdón. Hablas con unos y otros y todos
se quieren mucho a sí mismos, se autovaloran muy alto. Pocos admiten que lo han
hecho mal y muy mal.
Para perdonar hay que ser perdonado y para conseguirlo, hay
que hacer tabula rasa del pasado, de lo más oscuro y empezar de nuevo sin
instalarse en la autocomplacencia
Porque Francisco dirá sin duda que el mundo es bueno y que
los hombres son buenos pero sólo si son perdonados si reconocen errores y
maldades.
Entonces tendrá sentido reconstruir la civilización
occidental. O lo que sea.