domingo, 4 de octubre de 2020

Mayoría social, minoría política

 Artículo publicado en el periódico Ideal, octubre 2020



La votación negativa que hubo de asumir el Gobierno con motivo de su pretendido propósito de confiscar los superávit de los Ayuntamientos, no es una cuestión baladí ni puede reducirse  al área municipal.

Los 193 diputados votaron contra el Real Decreto ya en vigor frente a 153 diputados de la Coalición.

Este insólito resultado permite un diagnóstico en profundidad de nuestra realidad socioeconómica.

En primer lugar, se nota que las cuestiones evidentemente esenciales, pasan por encima de las ideologías.

La pandemia,  pone a nuestra salud en la cuerda floja y hasta los más reacios, pueden llegar a reclamar la ayuda de los rastreadores de la UME.

Le sigue en importancia el dinero que hoy por hoy, sea en efectivo o en plástico, viene bien a todos los bolsillos sean de derechas o de izquierdas.

También es sabido y es comprensible que Podemos apoyó la convalidación del Decreto para no romper la Coalición, ya malherida.

El diagnóstico que cabe hacer en el marco sociológico y económico es que la estructura de España es conservadora, liberal y de derechas.

El espejismo de los grandes eventos secesionistas, único apoyo de Sánchez, pasan a un segundo término cuando aparecen dos factores simples: la salud y el dinero.

El PNV y los herederos de Convergencia son partidos conservadores y liberales. Tanto Esquerra como sus antípodas, Ciudadanos pertenecen a la pequeña burguesía y clase media baja.



Este trasfondo sociológico se corresponde en grandes líneas con los de la Derecha clásica, más o menos centrada.

Si recordamos la base histórica que apoya al independentismo, eso explica muchas cosas: los antecedentes directos del PNV es el carlismo histórico y su defensa de los Fueros desde las alteraciones de Aragón en tiempos de Felipe II y de su secretario, Antonio Pérez.

Cataluña, por otra parte, fue un área atravesada por el carlismo  durante el siglo XIX.

Este linaje histórico permite entender la pertinacia de estos independentismos.

El paso del carlismo vasco navarro al nacionalismo demócrata-cristiano del PNV, se desarrolla en el siglo XX, o antes, en torno a la Segunda República.

Los Fueros catalanes, bandera del carlismo, conservan de él, la defensa de su personalidad histórica, el conservadurismo social y económico que es la traducción moderna de los ideales del Antiguo Régimen.

Ciudadanos cometió un error histórico al dejar Barcelona por Madrid, se corresponde con una clase social de pequeños empresarios, comerciantes y autónomos que no fueron “reeducados” por la inmersión lingüística de Pujol.

Añadamos que gran parte del clero vasco y catalán es, de toda la vida, nacionalista y ello permite entender por qué en Cataluña y en el País Vasco la escuela concertada, está más valorada que en otros territorios

Según este sencillo esquema y en la inmediata carrera para aprobar los Presupuestos, la Coalición lo tiene más bien “crudo”.



Por encima de soflamas y banderines, la salud y el dinero, marcan la ruta.

España no va estar fuera del contexto europeo como lo estuvo desde 1947 a 1953. Dependemos, afortunadamente, de Europa que no va a andarse con palabras huecas y “postureo”.

Europa  es conservadora en Francia y Alemania y ultraconservadora en Vicegrado y en Rusia.

Nada va a cambiar. Todo va  seguir como está. Sánchez no podrá programar un socialismo duro, salvo en cuestiones de género, eutanasia, laicismo. Por eso necesita a Franco y paradójicamente a Pablo Iglesias porque Franco es su “padre” e Iglesias, su “progenitor.

Unos caídos, otros caerán.

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